jueves, 21 de septiembre de 2017

TEMPORADA DE CAZA de Natalia Garagiola


DE LA ADOLESCENCIA A LA MADUREZ

Esta película es una ópera prima que sin lugar a dudas dará mucho para hablar. Ya se alzó con la Sección Semana de la Crítica en la última edición del Festival de Venecia en agosto pasado. El film sorprende en primer lugar porque escapa con absoluta facilidad de acostumbrado y reconocido amaneramiento del cine argentino, y en segundo lugar, porque se trata de la opera prima de una joven directora, Natalia Garagiola, que también es autora del guión.

Su obra, es una película de una madurez narrativa notable, donde cada elemento se encuentra en un perfecto orden y la narración transcurre con una fluidez y una naturalidad poco común en el cine argentino.

Garagiola escribe un guion perfecto que más tarde transcribe con la misma perfección a lo cinematográfico. Es decir, primero se luce como escritora y después vuelve a lucirse como directora de cine al transcribir su guión en términos puramente cinematográficos.

En el film describe una perdida y sus consecuencias. El personaje central es Nahuel, magníficamente interpretado por Lautaro Bettoni, un adolescente al que la vida obliga a crecer de golpe. Rugbier a punto de terminar la escuela secundaria en un colegio de clase alta de Buenos Aires, pelea con todos, se encuentra desubicado, pero sobre todo no se encuentra a sí mismo. Acaba de perder a su madre.

Lo que ocurre no solo lo afecta a él, sino también a su entorno. Su padrastro (Boy Olmi) está tocado por la tragedia tan fuertemente como él, y observa que no está en condiciones de dar contención al muchacho. Entonces decide le pide que se vaya por un tiempo al sur en busca de su padre.

Su padre Ernesto (un extraordinario Germán Palacios) es quien vive en el sur, y es un guía de caza. Ha formado una nueva familia con una nueva esposa, con la cual tiene cuatro hijas pequeñas. Rodeado de mujeres, disfruta de la calidez y del confort de un hogar en medio del bosque.

A ese ambiente agreste, en el cual parecería imperar la ley del más fuerte, casi bucólico llega Nahuel con su incontenible furia adolescente, con su falta de entendimiento de la situación y su necesidad de contención insatisfecha. La relación con su padre se hace difícil. No obstante, Ernesto es un tipo centrado que pareciera tener una formación un guardabosques, acostumbrado al rigor, a la disciplina y a liderar grupos. Un pragmático al que la vida lo ha curtido.

Hay en el film un ambiente de violencia contenida que hace irrespirable el ambiente. Las reacciones cargadas de furia de Nahuel, las armas en la casa de Ernesto, la organización de la cacería se ciervos contribuyen a crear un ambiente tensionado que por momentos pareciera estar al borde del estallido.

La descripción de estas dos personalidades opuestas lleva a la necesidad de un encuentro. Del padre por un lado, del hijo por el otro, dando lugar a que cada uno haga un reconocimiento que pasa por terrenos tan poco fértiles como una paternidad nunca ejercida, el desamor, la necesidad de crecer de golpe, de encontrar referencias, de hacerse hombre en medio de la perdida y del sentimiento de abandono.

La habilidad extraordinaria de Garagiola es manejar ese medio tono que gobierna toda la película, y poder dar lugar a una especie de exteriorización de sentimientos en medio  del páramo que han generado dos seres que no se han visto en años y que de golpe la vida los enfrenta y los obliga a asumir responsabilidades y algún tipo de sentimiento, Se trata de un exorcismo sentimental a partir de la nada. Del reconocimiento del otro a través de ciertos datos de filiación pero nunca del trato.

La película es una obra de arte vinculada a lo etéreo, a la atención de pequeños detalles que van construyendo una filiación, un encuentro surgido de la necesidad y que tiene raíces en el ancestro. Pocas veces el cine argentino ha llegado a tal grado de intimidad en un film pausado, que tiene el ritmo justo, que cada escena engancha a la siguiente manteniendo el interés siempre vigente del relato. Una obra de madurez en una ópera prima.

viernes, 15 de septiembre de 2017

3 X 1: CINE ARGENTINO

LOS QUE AMAN, ODIAN de Alejandro Maci
UN TORBELLINO DE PASIONES FRENTE AL MAR

Los Que Aman, Odian es la adaptación cinematográfica de una novela de Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo que transcurre en los años 30 en Ostende, una playa de la costa bonaerense, y es la segunda película (antes hizo El Impostor con Antinio Virabent) de Alejandro Maci, un exitoso director de televisión que realizó la adaptación argentina de En Terarapia.

Los resultados obtenidos son desparejos y tal vez la prolijidad con que se desarrolla el relato sea la causante de estos resultados. La primera parte, en la cual se presenta los personajes, entusiasma dado que los personajes parecen interesantes, están bien descritos y actuados, y se establece un clima enrarecido por la situación de encierro que viven quienes comparten la soledad un hotel en la playa con la amenaza permanente del sol, la lluvia, y sobre todo el viento atlántico que sopla fuerte y llenando todo de arena.

Pero después, ocurren los hechos que desencadenan el drama, la película se vuelve previsible y rutinaria cayendo en la mera ilustración de los hechos dejando de lado lo que tal vez en la novela está implícito y que es el incipiente comienzo de una ruptura social. Maci solo se concentra en mantener el suspenso y descuida la trama de una obra de encierro donde una serie de venganzas y amores no correspondidos dan lugar a pasiones desatadas que terminan en el crimen.

NO TE OLVIDES DE MI de Fernanda Ramondo
LA SOLEDAD DE LA PAMPA

Muy interesante esta road movie de Fernanda Ramondo, en su doble papel de escritora y directora del film. Un retrato de soledades varias en medio de la inmensidad de nuestra pampa a principios de siglo. Con un camión desvencijado como casa rodante, los protagonistas cruzan la Provincia de Buenos Aires, uno en busca, uno de un gallo y los otros, de un padre. El film termina siendo un muestrario de soledades y a la vez la historia de un encuentro. El valor del film está en la paciencia y en la rigurosidad con que la directora arma su relato, sin caer nunca en el efectismo ni el discurso político ni los golpes bajos. De esa manera, el relato se eleva y se convierte en una aguda reflexión sobre la soledad, el destino y la necesidad de encuentro. Un film muy digno de un sello esencialmente humanista.

HERMIA Y HELENA de Matías Piñeiro
ABREBANDO EN EL GRAN BARDO


Matías Piñeiro ha desarrollado una filmografía que ya tiene 6 títulos. Yo no había tomado contacto con ninguno hasta ayer que me encontré viendo Hermía y Elena. El film me desconcertó. No obstante, quedé encantado con algunas escenas, especialmente la del encuentro con el padre y sobre todo por aquellas que registran varios cruces a través del Columbus Park, un lugar que me remite recuerdos personales y que posee un encanto muy particular, un lugar que atrae a la bohemia a muy poca distancia de las cortes de Nueva York y Wall Street. Me gustó ese ir y venir, ese tránsito permanente entre Buenos Aires New York como si los personajes estuvieran sumergidos en una búsqueda que podrá tanto dar respuestas como no darlas jamás. Una mezcla de intelectuales en busca de sí mismos y de alguna verdad, o de tan solo, llegar al entendimiento de una obra teatral a través de su traducción en una ciudad de habla inglesa. Pero a su vez, me desconcierta que el hecho movilizador de la película sea la traducción de Sueño de Una Noche de Verano de William Shakespeare nada más ni nada menos que en plena ciudad de Nueva York, como si los fantasmas del gran bardo estuvieran más cerca del Central Park que de Hyde Park. Es conocido  que el director suele inspirarse en personajes shakespearianos para desarrollar los personajes de sus propias películas. Lo había hecho en Rosalinda basándose en Como les guste, en Viola con Noche de Reyes y en La Princesa de Francia con Trabajos de Amor en Vano. Tal vez valdría la pena verla otra vez y ser un poco más objetivo.

jueves, 14 de septiembre de 2017

UN HOMBRE LLAMADO OVE de Hannes Holm

VIDA Y ESPIRITUALIDAD EN TIEMPO DE COMEDIA

Hannes Holm es un director y guionista sueco de dilatada trayectoria tanto en el cine como en la televisión de su país pero totalmente desconocido en Argentina. La presentación de Un Hombre… es otro buen síntoma en la cartelera Argentina que semana a semana incrementa su grado de heterogeneidad de pantalla permitiéndonos poder acceder al mejor cine de diversos países.

Basada en la novela de Fredrik Backman, y adaptada por el propio autor y el director de la película, Ove es un hombre de 59 años, un viejo gruñón que ha perdido la fe en todo hasta que su visión negativa del hombre y la sociedad es puesta a prueba por una familia que se muda a la casa de al lado.

Ove es viudo, sin hijos y se queda sin trabajo al comenzar la película. Incluso, no es re elegido, como esperaba, para volver ser presidente del consorcio del barrio donde vive. Ove siente simplemente que es un hombre frente a la nada. En consecuencia, lo único que quiere, es morir. Y se entiende. En la vida todo le ha salido mal.

La película es un film sobre la pérdida pero en segundo lugar, trata sobre las revanchas que da la vida. La de Ove es una vida signada por la tragedia y las oportunidades. Estamos ante la descripción de un cascarrabias lleno de virtudes. Ove es una de esas personas que se ha hecho a sí mismo. Ha estudiado ingeniería, es un hábil mecánico, se ha casado con una hermosa maestra y es aquella persona capaz de arreglarlo todo.

Tìpico nórdico, sueco (no tiene otro auto que no sea un SAAB), es el buenazo apegado a las buenas costumbres y al estricto cumplimiento de las leyes. Es el que toma prestado y devuelve. Uno de sus mayores problemas es hacer respetar las leyes de transito dentro del barrio cerrado en el que vive. La vida de Ove transcurre en un ámbito natural donde la ley es parte de dicho ámbito, y él es quien se siente obligado a aplicarlas.

La pintura que el director Hannes Holm realiza de su personaje es la de un humanista que trata de entenderlo con defectos y virtudes, apoyado en lo psicológico y lo costumbrista, siguiendo las tradiciones del cine sueco. En su personaje hegemónico se aprecia un aire border, un desencaje social que lo emparenta con otros personajes cercanos como los de su vecino, el  finlandés Aki Kaurismaki. Los personajes de ambos directores manifiestan una extrañeza ante el mundo en que viven. No lo entienden, porque para ellos las leyes son para cumplirlas pero la realidad muestra lo contrario. La diferencia entre ambos directores es que el sueco es parte de un mundo real y el finlandés se maneja dentro de un mundo propio.

El film desarrolla un fino humor absurdo y nostálgico. Lejano heredero de Chaplin en su sentimentalismo, de Monsieur Hulot en su inocencia, y del mismísimo Nanni Moretti de Caro Diario en su mal humor, Ove es un personaje que busca la muerte pero no la encuentra. Por el contrario, se topa con vecinos que lo respetan, buscan su compañía, reconocen su experiencia, y le solicitan su ayuda.

En esa dualidad en que está inmerso Ove (se siente vivo por fuera pero muerto por dentro) se encuentra lo más rico de esta película, toda vez que cada una de esas situaciones representan una oportunidad de volver a tener una vida, ser alguien respetado y querido, considerado por la pequeña comunidad de su barrio. A ese barrio arriba una pareja conformada por un sueco desempleado y una iraní embrazada con dos niñas pequeñas. Es entonces cuando el film de Holm aprovecha la trama para dar un paso adelante y enviar un mensaje de unión ecumenista alentando la convivencia entre gente de razas y religiones diferentes. Ove será un puente natural en la diversidad del barrio.

Un Hombre Llamado Ove es una tragicomedia notable con cierta tendencia al melodrama que la desequilibra por momentos afectando su ritmo narrativo sin invalidar su mensaje sobre la vida y la muerte, a la cual considera como el fin de la vida física pero no de la espiritual. Su vastedad de problemáticas siempre bien planteadas, su positiva intención de resolver los problemas, su visión humanista de una sociedad que no debiera reconocer fronteras hacen de este tragicómico film una de esas raras avis que no frecuentan muy asiduamente nuestras pantallas.

domingo, 10 de septiembre de 2017

ATÓMIC BLONDE de David Leitch

HICE MI TRABAJO, A PESAR DE SU INCOMPETENCIA… YO TUVE ÉXITO DONDE USTED FRACASÓ… DESCUBRÍ A SU TRAIDOR… Y LE DI LA ÚNICA JUSTICIA QUE MERECIA… UNA BALA.

Proveniente de la novela gráfica The Coldest City de Anthony Johnston y con un muy buen guión  de Kurt Johnstad, narra una historia de espionaje en la cual  una agente británica del MI6, prácticamente la versión femenina de James Bond, debe recuperar una lista de agentes dobles, es decir, espías que trabajan para dos bandos.

La persona enviada para recuperar la lista es Lorraine Broughton, una experta en escapes y evasión. Especialista en inteligencia de datos, en el combate mano a mano, y diestra en el manejo de las armas. Magníficamente interpretada por Charlize Theron, la actriz y su magnetismo se apoderan de la película.

El film la presenta como una espía sensual y salvaje, dispuesta a todo para mantener viva su misión. Enviada a Berlín en 1989, un día antes de la caída del Muro de Berlín, debe rescatar al portador de una lista secreta de espías, para lo cual, debe asociarse con el jefe del contraespionaje en la Alemania, sin tener nunca la seguridad de ser apoyada o traicionada.

La ciudad esta está dividida por el muro que divide a Berlín en Este y Oeste. En el Este ejerce su influencia la Unión Soviética. Pero del otro lado, ejercen el control tres países aliados: Estados Unidos, Inglaterra y Francia. Los hechos son inminentes. La sublevación es imparable y el intenso tráfico que genera tanto el espionaje como el contraespionaje hace que todo se vuelva confuso. No solo existe una lista que complica a los espías sino también un mundo que se acaba, otro que comienza, y un montón de facturas por cobrar por ambos bandos. Algunos no están dispuestos a hacerse cargo. El agente británico James Gascoigne ha muerto. David Percival es el nuevo contacto en Berlín pero se desconfía de él. En realidad, no se puede confiar en nadie.  La dualidad es absoluta.

Ya ponderamos la actuación de la Theron.  Creemos, además, que este film la catapulta y la confirma plenamente como una nueva heroína del cine de acción, especialmente tras el éxito obtenido el año anterior con la nueva versión de Mad Max. Con ésta película, la Theron pasará a formar parte de un grupo de actrices legendarias que se han destacado por décadas en el cine de acción y suspenso dejando su huella, tal como la dejaron Marlene Dietrich, Bette Davis, Jane Fonda, Sigourney Weaver, Jodie Foster y Angelina Jolie. El cine de acción siempre ha tenido alguna heroína o alguna maldita que ha hecho historia. La labor de la Theron es superadora porque su personaje no solo carece de piedad sino que encarna la acción del lado de los supuestos buenos en un ámbito donde claramente se carece de inocentes.

El cine ha puesto de moda las remakes y secuelas. Aquí aparece un nuevo personaje con algunas reminiscencias e influencias. Las espías mujeres no abundan en el cine, pero Lorraine Broughton nos hace recordar a algunas heroínas. Está claro que Lorraine carece del glamour de la inolvidable Ilsa Lund que interpretara Ingrid Bergman en Casablanca. Pero si consideramos la cuidada estética de Atomic Blonde, vemos que utiliza una magnifica gama de grises entre el blanco y el negro homenajeando a grandes films de aquella época como El Hombre que Volvió del Frio. Pero en lo puramente esteticista, recuerda a Modesty Blaise (1966), la espía que compuso Monica Vitti de la mano de Joseph Losey que se volvió en un ícono pop en su época. El film generaba un modelo que se distinguía no solo por su liberalidad sino por su luminosidad. Modesty marcó una época con su color, corte de pelo, y su estilo de ropa. El diseño de Atomic Blonde copia estas ideas para crear una imagen iconográfica que lo remite al noir, al que al que lo actualiza y re estiliza en una gama de blancos y negros.  Un notable trabajo de ambientación. En lo temático y en lo violento aparecen otros films más recientes como las obras de Luc Besson: Nikita y Lucy, y el  film de Angelina Jolie, Salt en 2010. Resulta una película que en su factura excede largamente su pretensión de mero entretenimiento.

El film es prácticamente una ópera prima del actor, stunt y ahora director David Leitch cuya experiencia en la dirección cinematográfica se limitaba a la dirección de algunas escenas de John Wick, deja en claro que su larga experiencia en el cine de acción no ha sido en vano. Leicht tiene varios aciertos como filmar las escenas de acción en medio plano dando una gran fisicidad a todo la película remarcándola como una autentica pieza de los films de superación. Pero también es destacable el ritmo pausado que deliberadamente genera en las escenas del interrogatorio a Lorraine por parte de sus jefes del MI6 para construir cinematográficamente la columna vertebral del relato. Este interrogatorio es el tiempo presente del mismo, mientras que la verdadera acción no es otra cosa que las respuestas de Lorraine sobre lo sucedido que ahora es investigado para cerrar el caso.

Debemos dejar en claro que, además, parte de los méritos de la labor de Leitch se respaldan en el excelente guión de Kurt Johnstad, una obrita de ingeniería literaria que no solo acierta en del desarrollo de las acciones sino que acierta y luce especialmente en el interrogatorio a la que es sometida la protagonista, donde la excelencia y la brillantez de diálogos punzantes y llenos de réplicas inteligentes dan una idea cabal del mundo dual que se vivía en aquella época y de las dificultades de mantener relaciones diplomáticas formales sin caer en el cinismo del espionaje.

James Mc Avoy, John Goodman, Toby Jones, Eddie Marsan completan el excelente elenco. La banda sonora es impecable y contiene grandes temas de los ochenta donde no faltan David Bowie, Queen y Depeche Mode.

viernes, 8 de septiembre de 2017

LA MAESTRA de Jan Hrebejk

 LA CORRUPCIÓN Y EL MIEDO

Metáfora sobre el poder, su ejercicio y su corrupción, mostrado a través de la labor del proceso de degradación moral que sufre una maestra de escuela primaria que, como miembro y secretaria general del partido comunista en Bratislava durante los años ´80, se siente omnipotente en su puesto desarrollando un sistema de calificaciones a sus alumnos basado en la compensación de favores en lugar del mérito al estudio.

La obra se agiganta en la medida que avanza en la descripción del proceso de corrupción y degeneración de los valores, y se va transformando en una ácida crítica a una sociedad incapaz de rebelarse ante la injusticia, y soportar el peor de los escarnios, aquel que le llega a través de la frustración de los hijos dado por el bajo rendimiento escolar de los mismos. Es la escuela transformada en un espejo de una sociedad estancada por la falta de méritos.

Es también un análisis sobre la disfuncionalidad que provoca la errónea aplicación de un sistema viciado de premios y castigos. Queda claro que los alumnos no responden a los estímulos del aprendizaje toda vez que sus compensaciones no provienen del proceso natural de estudio y aprendizaje sino del intercambio de favores que realiza la maestra con sus padres.
Pero para que exista la corrupción se necesitan dos partes. Es tan corrupto el corruptor como quien es corrompido. En ese aspecto, en la práctica de la corrupción, cuesta dilucidar quién corrompe a quien. ¿Es la maestra la corrupta o es la propia sociedad que la contiene y la alienta? En este caso, la obra indica que la corrupción siempre viene de arriba. Es la maestra la que corrompe y son los padres quienes se dejan corromper. En consecuencia, es el poder quien se corrompe y arrastra al pueblo en su proceso.

Por otra parte, la obra nos lleva al análisis de una época. El comunismo checo, en aquel entonces altamente dependiente de las decisiones de la Unión Soviética, un régimen en el cual el terror y el miedo prevalecían sobre la libertad de la que claramente carecía el pueblo. En ese aspecto, la película muestra una grieta social donde los adictos al poder de turno gozan de determinados privilegios dentro de un sistema donde el mérito no es otro que la adhesión al régimen. Por otro lado, el pueblo, en su inmensa mayoría, se desenvuelve no solo en la escasez sino también en el miedo. La iniciativa personal es descalificada. La adherencia al régimen y sus normas debían ser absolutas. En ese contexto, el accionar de una maestra adicta que da clases en un ámbito de clase trabajadora, no hace otra cosa que recalcar su supremacía e impunidad a través de su sistema de compensaciones, mientras que del otro lado, en el ámbito del alumnado, solo aparece la obediencia, la escasez, y sobre todo, el miedo, que se patentiza en el comportamiento de los padres.

Basada en un guión de Petr Jarchovsky, y dirigida por Jan Hrebejk, dos checos nacidos en Praga a mediados de los ´60, ambos con una prolífica carrera cinematográfica y televisiva, de los cuales solo se ha visto en Argentina  “Lo Mejor de Nosotros” en 2003, afianzan su carrera con esta estupenda obra de madurez creativa, en la que no solo marcan la desesperanza de un régimen que los cobijo por más de 40 años, sino también la frustración que sienten de como ha pasado el tiempo y las malas costumbres no se han perdido. Queda claro que la intención de Jarchovsky Hrebejk es revisar el pasado para reflexionar el presente.

El film nos está mostrando la frustración de toda una generación y el desaprovechamiento de una oportunidad histórica. Filmada en Bratislava, la capital de Eslovaquia, es una película que hereda las virtudes de aquel soberbio cine checo de los 60 y 70, influenciado por la ideas reformistas de aquélla Primavera de Praga, cuando se produce una leve distención del régimen soviético dando lugar a que la intelectualidad checa protestara contra las practicas dictatoriales del partido, dando lugar a que un grupo de cineastas inconformistas dieran a luz una seguidilla de obras brillantes como fueron Milos Forman e Ivan Passer con Al Fuego, Bomberos!, y Los Amores de una Rubia, Vera Chitilová con Locas Margaritas, Jiri Mentzel con Trenes Rigurosamente Vigilados, Karel Kachina con Saltando Charcos, y tantos otros. Todas ellas obras perdurables que siguen siendo parte fundamental del cine moderno.

viernes, 25 de agosto de 2017

LA AMANTE (Hedi) de Mohamed Ben Attia


TIEMPOS DE LIBERTAD

Hace casi 50 años, en diciembre de 1967,  se estrenaba en Estados Unidos, un film que marcaría una época: El Graduado. Dirigido por Mike Nichols y protagonizado por Dustín Hoffman y Anne Bancroft, era una comedia que se metía de golpe en la vida de alguien que no sabía qué hacer con su vida. El afiche de la película presentaba la situación diciendo: Este es 
Benjamin, y está algo preocupado por su futuro.

La preocupación de Benjamin, que acababa de graduarse en la universidad, expresaba una situación de incertidumbre frente a la necesidad de comenzar una vida profesional en un mundo que comenzaba a mostrar los primeros signos de la decadencia de una sociedad industrial que comenzaba a transformarse en una sociedad de servicios. Un amigo de su padre le decía que el futuro estaba en los plásticos. Más tarde, la realidad respondió algo diferente.

Los problemas de Hedi son un poco más complejos. Vive en Túnez con su madre. Tiene un empleo de vendedor de autos, pero lo que más le interesa es la ilustración de comics, cuestión  que realiza solo como pasatiempo. Como Benjamin, Hedi también está preocupado sobre su futuro.  Pero su problema es más próximo. Su madre ha arreglado un matrimonio para el cual él no está preparado.

Pero ese es solo un avatar personal. En Túnez se  huelen todavía vientos de cambios. La primavera árabe, como intento revolucionario de una demanda de mayores libertades individuales y democracia como forma de gobierno, que después se replicó en gran parte del mundo árabe,  tuvo nacimiento en aquel país. Muchos de esos cambios fueron gatopardismo puro. Se han cambiado hombres, pero no ha cambiado la situación fundamental que originaba la protesta. La corrupción imperante es la misma. La insatisfacción generalizada y que se expresa como una falta de futuro es la que expresa Hedi en ese viaje hacia la nada que intenta realizar.

Es que Hedi es un personaje estereotipo de un inconformismo que no encuentra respuesta. Parte por su propia personalidad. Parte por la forma en cómo fue criado, la rebelión de Hedi no encontrará el camino tal como no encontró camino la propia Primavera Árabe.
Hedi se ha criado en medio de una estructura regida socialmente por lo religioso y esa estructura rígida lo vuelve rígido a él. El sometimiento al que lo obliga su madre es notable, al igual que las visitas nocturnas a la novia, siempre caracterizadas por su carácter furtivo y apurado.  La representación de su vida familiar y la de su futura esposa representan un mundo absolutamente cerrado, caracterizado por velos que no solo tapan las caras y las distancias impuestas, sino un mundo en el que no todo es santo y también existe la corrupción.

Dentro de esa estructura, Hedi es un muchacho joven que por un lado expresa una rebeldía, pero por otro exige certezas donde no las hay. Él sabe lo que no quiere, pero desconoce lo que quiere. Le cuesta asumir el riesgo del cambio.
Se podría decir que Hedi es un hombre en medio de un desierto en un día nublado. No hay sol ni estrellas que puedan guiarlo. No sabe qué hacer con su vida, pero tampoco tiene los instrumentos para poder elegir un rumbo.

Hedi es la opera prima del tunecino Mohamed Ben Attia, que muestra un serie de virtudes y un equilibrio narrativo realmente sorprendente en una ópera prima aunque Ben Attia tiene una larga trayectoria en la televisión de su país. Su narración es prolija, consistente, y logra establecer un clima de incertidumbre que es la misma falta de certezas que tiene su protagonista. Su mirada existencialista de una vida es notable y parece estar preguntando permanentemente quién soy, que hago aquí y dónde quiero ir.

Financiado por Les Films du Fleuve, productora de los films de los Hermanos Dardenne (entre otros), el film tiene mucho de la impronta de los belgas. La Amante es un film solido en su estructura narrativa, económico en el sentido que solo dice lo que tiene que decir sin perder un solo minuto de su metraje, es conciso y preciso en su mensaje. Así mismo, su puesta en escena es despojada, tendiendo al encierro propio de la situación que describe hasta que el personaje encuentra a Rym, una tunecina mucama de un hotel internacional que ha trabajado en Europa, liberada de las rigideces religiosas, quien será la amante del título. Ella lo sacará a la luz, lo llenará de vida, e incluso le mostrará un camino. No obstante, queda claro que cada cual es dueño de su destino.


Tal vez estemos ante la mejor opera prima del año. La Amante es un film para tener en cuenta. Reflexivo, profundo en su temática, interesante en su puesta en escena, muy bien actuado y fotografiado,  da a conocer a un cineasta y autor que pareciera tener mucho por decir en el futuro.

jueves, 17 de agosto de 2017

LA CORDILLERA de Santiago Mitre



MUCHA CASCARA Y POCA NUEZ

La Cordillera  era posiblemente la película argentina más esperada del año. Coproducida con España, con participación de la Warner en la distribución y hasta con un actor americano en el casting (Chrsitian Slater) resulta una cascara lujosa sin nada de jugo en su interior.

Las expectativas eran muchas. Santiago Mitre había deslumbrado con su ópera prima (El Estudiante) mostrando no solo habilidades autorales sino también una capacidad narrativa cinematográfica desusual en una ópera prima. Gracias a ello, recibió el apoyo inmediato de toda la industria y se le confió la remake de La Patota, famosa películas de los años 40 realizada por Daniel Tinayre y protagonizada por Mirtha Legrand. Mitre no realizó exactamente una remake.
Actualizó el argumento, cambió el foco del tema, y si bien los resultados obtenidos no fueron descartables, el film no logró elevarse de la medianía general.

Ahora vuelve con un film ambicioso, de gran producción, cuya apariencia es la de un thriller político pero lamentablemente es solo eso, apariencia. Cuesta definir cuáles son los propósitos de La Cordillera. Las ambiciones de su director y de su coguionista habitual Mariano Llinás son inmensas, pero los resultados generales no superan la medianía de la prolijidad y la corrección política. Si el propósito de los autores pasaba por la denuncia política es claro que los resultados expuestos no constituyen un film de denuncia ni tampoco consigue alzarse a la figura de un thriller político que alcance algún interés.

Es más, en un momento dado, sorpresivamente, gira hacia los problemas personales de la hija del Presidente. Dichos problemas no son relevantes en el contexto que el film presenta y tampoco en la vida política del presidente Hernán Blanco que correctamente interpreta Darín. Por un momento, dichos problemas personales parecieran exceder su propio marco y transformarse en una amenaza para la su estabilidad política, pero nada de eso sucede.

En consecuencia, ni la política se transforma en thriller ni la vida personal del protagonista en drama. Ambos problemas son consecuencia de un guión ambicioso pero carente de capacidad de desarrollo de los temas. Por otro lado, la puesta en escena del film es ciertamente prolija, está bien actuado, maravillosamente fotografiado y exactamente climatizado con la excelente música que aporta el siempre inspirado maestro español, habitual colaborador de Pedro Almodóvar, Alberto Iglesias.

Pero el film falla esencialmente en el desequilibrio que originan esas dos líneas narrativas que a medida que avanza el relato, lejos de converger terminan por separarse dejando al film a mitad de camino entre el thriller político que parecía ser y el drama personal de un presidente acosado por un pasado dudoso.

Incluso no acaba de entenderse el rotulo del afiche que dice El Mal Existe. A qué mal se refiere? Darín, como el Presidente, otorga una entrevista a una periodista española y respecto al mal le hace esa afirmación. Es más, le dice que no se llega a presidente si uno no lo ha visto al menos dos veces. Pero la frase queda en eso. Una frase inteligente y sofisticada que finalmente no tiene peso alguno en el desarrollo de la película. Más tarde, la aparición de un médico para atender a su hija, que practica hipnotismo es otro punto que genera un toque esotérico que si bien contribuye al suspenso, termina por ser un elemento excéntrico que nada aporta al desarrollo de la trama.

Hablar de los rubros técnicos es redundante. Tanto Darín como Gerardo Romano, Erica Rivas y especialmente Dolores Fonzi hacen denodados esfuerzos para darles espontaneidad y credibilidad a sus personajes. El fotógrafo Javier Juliá tiene experiencia y lo demuestra. Su iluminación es apropiada y los movimientos de cámara perfectos. Ni hablar de la partitura musical de Alberto Iglesias que sutilmente subraya la mayor parte de las escenas.


Por eso, vuelvo a afirmar que lo que falla en la película es el guión. Un guión ambicioso que busca un retrato equilibrado entre la vida pública y la vida privada de un presidente pero que a la postre termina siendo una pintura superficial e incluso, convencional y hasta poco interesante.

jueves, 10 de agosto de 2017

PARAÍSO de Andrei Konchalovsky



EL INFIERNO TAN TEMIDO

Andrei Konchalovsky, hermano del afamado Nikita Mijalkov, es un hombre de cine y teatro nacido en la Unión Soviética en 1937. Estudió en el Conservatorio de Moscú e hizo su debut  cinematográfico con El Primer Maestro (1966). Algunos de sus siguientes films tuvieron problemas con la censura, por lo cual, después de lograr un éxito importante con el épica Siberiada, fue atraído por el cine americano donde trabajó por más de 10 años, convirtiéndose en un director de éxito y de culto, especialmente después de filmar Runaway Train con Jon Voijt en 1985. Después de la Caída del Muro, volvió a su patria, filmando esporádicamente y dedicándose al teatro. Ahora regresa con este film estupendo.

Estamos ante un director y un film  inclasificables por varios motivos. Paraíso, filmado como un documental, es una ficción. Narrado como un drama, es una historia de suspenso que cuenta a la vez tres historias de represión, colaboración y vida en un campo de concentración en la Alemania Nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Paradójicamente, cabe agregar que el título de Paraíso alude al objetivo perseguido por el Nacional Socialismo para la sociedad alemana.

La línea que sigue Konchalovsky más que emitir un juicio de valor sobre lo ocurrido parece tener la intención de narrar el horror sin hacer distingos de bandos. Como si el horror no lo sufrieran solo las victimas sino también los victimarios. O sea, el horror es uno solo, y es sufrido por todos.

La visión que presenta el director ruso es la de un humanista (no la de un historiador), en consecuencia, entiende que el horror de la guerra no es solo el de las victimas sino el de todos aquellos que de una u otra manera se ven involucrados en ella, ya que la guerra se sufre sin distinción de bandos. Y por eso nos preguntamos: qué otra cosa podemos esperar de una guerra que no sean víctimas?

No es una película fácil de ver e incluso de entender. Es como si nos introdujéramos en el mundo del revés. El film va contra la mirada convencional de las cosas y sobre todo del decir de la historia toda vez que generalmente la historia es narrada por los ganadores de la contienda.

El horror del holocausto es imperdonable e inentendible para aquellos que no lo hemos vivido y apenas lo conocemos a través de los libros de historia o de películas como Shoa!!, de Claude Lanzmann que lo han retratado con toda objetividad y realismo a través de imágenes de archivo y testimonios de testigos presenciales de los hechos a un punto tal que alguien expresó: Shoa!! obliga al espectador a realizar un ejercicio de insoportable imaginación sobre el dolor, el espanto y la degradación humana ocurrida en los campos de exterminio.

Tal vez Paraíso sea ese insoportable ejercicio de imaginación. Konchalovsky hace una ficción realizando un falso documental sobre tres personajes cuyos caminos se cruzan durante la guerra: Olga (una magistral Yuliya Vysostkaya), una aristócrata rusa exiliada en Francia que es arrestada por los nazis durante la ocupación alemana en un pueblo cercano a París por ocultar a dos niños judíos. Jules (Philippe Duquesne), un juez de paz colaboracionista que debe investigar el caso de la detención de Olga, y Helmut (Christian Klaus), un alemán, militar de alto rango proveniente de la alta burguesía que ha conocido a Olga durante su juventud en Italia y que ahora es Oficial de las SS y está a cargo del campo de concentración donde está detenida Olga. ¿Qué tan cerca está Helmut del concepto de banalidad del mal que ha desarrollado Hanna Arendt?

El film se desarrolla a través de escenas de careos,  declaraciones testimoniales que los personajes hacen sobre los hechos ocurridos en los cuales han participado, y la dramatización de algunos de esos hechos. En consecuencia, existe en el film un aire parecido al espíritu confesional de carácter religioso, donde obviamente la expiación de la culpa y la búsqueda del perdón parecen ser los objetivos. No obstante, no se trata de un film religioso.

Es que claramente la posición humanista de Konchalovsky presenta a sus personajes como juguetes de un destino atroz cuya voluntad de maldad o de bondad estará siempre condicionada a la terrible ocurrencia que es el hecho de la guerra. Los personajes de Paraíso son todos juguetes de ese cruel destino a los que les corresponde jugar un rol que esta muchísimo más allá de su propia voluntad, y a la que no pueden renunciar ni escapar porque las condiciones que impone la guerra es la de un hecho colectivo que se antepone a cualquier actitud individual.

En otras palabras, los personajes de Konchalovsky han estado dirigidos por una voluntad superior regida por el mal que ha provocado un efecto de masificación que hace desaparecer la voluntad individual. Es el triunfo de la masa deshumanizada contra la desaparición  de la identidad personal. Es que la guerra la sufren los pueblos pero las deciden los políticos. Más allá del horror no queda otra cosa que víctimas.

Soberbio film de Konchalovsky. Arriesgado. Trabajado como una pieza de orfebrería, cuesta entrar en él porque lo plantea como una obra del absurdo, pero a su vez, lo trabaja como solo un gran cineasta puede hacerlo: Tomándose su tiempo, asumiendo riesgos, desafiando al espectador y a los convencionalismos, para entregarle una obra provocativa ante la cual no se puede mantener la indiferencia.

martes, 8 de agosto de 2017

EL OTRO LADO DE LA ESPERANZA de Aki Kaurismäki


UN LLAMADO A LA SOLIDARIDAD

No hay duda que Aki Kaurimäki es uno de los grandes maestros del cine actual. Cuando hablo de maestros me refiero a aquellos directores capaces de construir su propio mundo, un mundo personal desde el cual construyen ficciones en las cuales dan vida a sus personajes y a través de ellos expresan su visión del mundo.

El Otro Lado de la Esperanza es la nueva película de Kaurismaki que se estrenó esta semana. El tema es actual y profundo. Las corrientes migratorias que se desarrollan desde los países islámicos hacia el resto de Europa. Eso que hace pensar en un choque de culturas y que algunos ven como el detonante de la tercera guerra mundial. No obstante ello, el problema fundamentalmente encierra aspectos humanitarios que tienen que ver con violaciones a los Derechos Humanos, el desconocimiento de libertades como es el derecho a la libre circulación.

Kaurismaki (también autor del guión) asume el tema atendiendo justamente el lado humano de la cuestión. En ese sentido, su personaje Khaled (magníficamente interpretado por Sherwan Haji) es un simpático polizón que ha viajado clandestinamente en un buque carguero que ancla en el puerto de Helsinki, Finlandia, buscando asilo en ese país. Para ello, deberá hacer los trámites correspondientes. Mientras tanto, el gobierno Finlandés lo ampara acomodándolo en un parador donde lo asiste en sus necesidades básicas.

Por otro lado, cuenta la historia de Wikstrom, un hombre de unos 55 años, cansado y aburrido de la rutina diaria de un viajante que va de pueblo en pueblo a vender camisas,  abandona a su mujer y a su trabajo para dedicarse simplemente a otra cosa. El hombre vende todo lo que tiene, y comienza una nueva vida jugando al póker en un garito.
Kaurismäki hace converger a Khaled y Wikstrom introduciéndolos en una especie de comedia del absurdo que no es otra cosa que el propio mundo del director, ese mundo tan particular de seres solitarios, casi desamparados, llenos de humor, con cierta fisonomía ridícula donde siempre hay una guitarra cerca y cantantes que entonan hermosas baladas con pinta de indómitos rockeros, no exentos de violencia y actitudes xenófobas.

La comedia avanza y aparecen nuevos personajes, todos secundarios que apuntalan la idea dándole cuerpo a seres aún más extravagantes que los propios protagonistas, completando un cuadro de la marginalidad que puebla y operan en los bordes de las ciudades, tan fuera de ellas como fuera de una ley a la que parecen nunca someterse. Seres que están sobreviviendo en lugares tan particulares como únicos. Sitios que se asemejan a burdeles de luces opacas y extravagantes donde una paleta de colores fuertes sobresale contrastando con un medio que, en lo exterior, siempre está nublado y  lluvioso, y donde el sol parece no salir. Parte de los méritos de esta estética es de Timo Salminen, el notable director de fotografía finlandés que ha fotografiado con suma sensibilidad y una gran paleta de colores tanto la filmografía de Aki como la de su hermano Mika.

Sin embargo, la piedad de Kaurismaki para con ellos es infinita, y los dota de pequeñas acciones que los humanizan y los reconcilia con la moral y las buenas costumbres. No por ello el cine de Kaurismaki se transforma en moralista. Lejos de ello, su cine sigue siendo representativo de una corriente humanista que acepta al hombre con virtudes y defectos. Seres falibles que parecen abandonados de la mano de Dios.

Tal vez El Otro Lado de la Esperanza no sea su mejor película.  En mi opinión, considero no está a la altura de, por ejemplo, El Hombre Sin Pasado (2001),  Luces Al Atardecer (2006) o El Puerto (2011). Posiblemente, su punto más flojo sea el final, donde Kaurismaki parece quedarse sin rollo y termina esta historia de inmigrantes sin demasiada imaginación como tratando de conformar a sirios y troyanos.


No obstante ello, fundamentalmente describe con humor y sentido humanista la vida de un refugiado sirio en Finlandia pintando claramente el problema que se está viviendo en medio oriente y el rebote del problema que reciben los países europeos, logrando un film entretenido e interesante que fue aplaudido por muchos espectadores en su final. 

sábado, 5 de agosto de 2017

DUNKERQUE de Christopher Nolan



EL ABSURDO DE LA GUERRA

Christopher Nolan, un inglés nacido en Londres hace 47 años, ha conquistado la meca del cine americano haciendo películas de gran presupuesto en las que no deja de exponer las ideas que le interesan y lo colocan en el pedestal de los más importantes y reconocidos guionistas y directores de la actualidad.

Memento, realizada en el año 2000 y basada en el guión de su hermano Jonathan, fue el film que lo expuso a la consideración general. Una obra que con la estructura de un policial, narraba la persecución de un asesino por parte del marido de la víctima, quien sufría pérdidas en su memoria. Pero su consolidación  autoral arranca con un tanque de la franquicia de Batman. El Caballero de la Noche (2008), su segunda entrega, resultó  una película fuera de serie y marcó un rumbo en el nuevo cine de superhéroes, a la vez de transformarse en una aguda reflexión sobre la violencia terrorista y la necesidad de combatirla con las mismas armas. Dos años más tarde, realizó El Origen, otro film de factura compleja e impecable realización, logrando un nuevo éxito con Leonardo de Caprio en el papel estelar.

Ahora nos llega Dunkerque, en la cual Nolan viaja hacia el pasado y recrea un episodio real ocurrido durante la Segunda Guerra Mundial. Corre el año 1940. Alemania invade Francia y obliga militarmente al retiro de suelo europeo a las maltrechas tropas inglesas que combatían aliadas con el ejército francés.
Nolan narra el retiro inglés desde cinco puntos de vista que son encarnados por un soldado de infantería, dos aviadores, un civil francés que ayuda a la evacuación con su velero y un comandante inglés al que le han hundido su barco. El guión preciso de las cinco circunstancias permite a Nolan dar una visión de la crueldad de la guerra a la vez que una lección de cine moderno.

Contada con cámara en mano en gran parte de su metraje y con la invalorable ayuda del fotógrafo suizo Hoyte Van Hoytema (trabajó con Nolan en Interestelar en 2014), y que aquí, además,  hace gala con las nueva tecnología de las cámaras IMAX, el director utiliza la playa extendida por la baja marea de Dunkerque como un escenario fantasmagórico cargado de muerte amenazado por tres pequeños aviones cazas alemanes. Tanto las escenas terrestres como las tomas aéreas son realmente antológicas.
La película es fundamentalmente, un hecho visual. Casi carente de diálogos, Dunkerque se transforma en una expresión brillante del minimalismo cinematográfico. Narrada con un rigor casi documental, apunta a la evacuación de un grupo de 400 soldados dispersos en una playa como un hecho esencialmente humanitario fuera de todas las convenciones bélicas.

En ese acto que no implica rendición, en consecuencia, hay un estado de continuación de la guerra. Por lo tanto, existe un enemigo, que invisible, está al acecho de las maltrechas tropas inglesas que están en una situación de aislamiento e inferioridad.
No obstante, serán dos elementos externos los que condicionarán el estado de la evacuación. El  dominio del aire, por un lado, y la marea en la playa, serán quienes impondrán condiciones a la evacuación. Y ambos elementos estarán en contra de la suerte de nuestros héroes dando un tono épico a la operación de evacuación. Tres aviones alemanes contra dos ingleses, y la baja marea condicionaran el equilibrio de las fuerzas. La pericia de los pilotos y la velocidad de la marea se transformarán en dos elementos dramáticos más. 

Los soldados que están en la playa de Dunkerque se sienten amenazados, tienen miedo y pasan hambre. Las condiciones les son adversas. Están en retirada respecto de las fuerzas alemanas y en desventaja numérica. Saben que su salvataje depende más de la suerte que de sus propias acciones. Están en las manos del destino. Casi desarmados, hambrientos, muchos de ellos heridos, su lucha como soldados se va convirtiendo en una espera tensa que solo puede ser mantenida por la esperanza de un milagro. La voluntad de luchar solo parece estar motivada en ese aferramiento que tenemos por la vida ante el miedo a la muerte. El drama de la guerra aparece así reflejado en toda su crueldad concentrado en una simple playa, un paraje bucólico que se transforma en una trampa mortal. 

Nolan queda ahora lejos de la posición justiciera de El Caballero de la Noche. Dunkerque respira humanismo por cada poro de su metraje y se constituye en un film ferozmente antibelicista  al que puede considerarse, no solo temática sino también estéticamente, un homenaje al gran maestro Stanley Kubrick y una heredera de aquellas dos  obras majestuosas que fueron Senderos de Gloria (1957) y Full Metal Jacket (1987). 

sábado, 29 de julio de 2017

BABY DRIVER de Edgar Wright




EL CHOFER DE LA MAFIA

No conocía el cine de Edgar Wright, un inglés con más de 20 años de experiencia en la BBC como director productor, guionista y actor, y que también cuenta en su haber con 4 largos para el cine que no he visto. En consecuencia, la visión de Baby Driver fue mi primer encuentro con este experimentado director que evidentemente sabe sacarle provecho a los géneros.

Porque Baby Driver es una película de género. Se inscribe cómodamente en el policial negro, o en un subgénero de aquel, que es contado desde el punto de vista de los ladrones, y no solo encuentra varias referencias sino también rinde homenajes en el encuentro.

Si bien la trama pareciera flotar en un momento y un espacio fuera de tiempo, desde el vamos la música nos sitúa en los ´80. La banda sonora de la película es formidable y por ella pasan prácticamente todos los grandes hits de aquella época, colocados cada uno de ellos en el momento preciso e indicado en el desarrollo dramático del film. La banda sonora permite escuchar temas de Jon Spencer Blue Explosion!: Bellbotton; Dave Brabeck´s Unsquare Dance; David Mc Callum: The Edge; Barry White: Never, Never Gonna Give Ya Up; Queen: Brighton Rock, y Simon and Garfunkel: Baby Driver, entre otros.

Además, rinde homenaje a varios films de los cuales no solo abreva en lo temático sino también, en lo formal. En ese aspecto, en el inicio mismo, podemos encontrar las influencias del inolvidable Driver (1977) de Walter Hill con Ryan O´Neal como así también el Drive (2011) de Nicolás Winding Refn, y más tarde, la contundencia del cine policial de Michael Mann en Heat (1995),o el suspenso de Los Sospechosos de Siempre (1995) de Brian Singer. Referencias no faltan. Tampoco debemos olvidar que la fuente de inspiración más reciente puede ser una serie como la de Rápido y Furioso.

Pero el trabajo realmente sobresaliente es la dirección de Edgar Wright. Lo suyo es una mezcla notable de imagenes, sonido y puesta en escena con un uso intensivo de la steadycam que hace parecer cosa del pasado algunas maravillas que hemos visto recientemente. Wright narra literalmente a toda velocidad y al ritmo de la música, e incluso sin cortes en planos secuencias realmente inolvidables. Su puesta en escena es de una maestría notable como si se tratara de una película musical al servicio de una trama de acción y suspenso, que el director solo corta a los efectos de brindar información al espectador para poder seguir adelante creando más acción y más suspenso a todo ritmo. El resultado es una especie de vorágine policial sostenida en lo musical con una puesta en escena coreográfica.

Ansel Elgor es Baby, un hipoacúsico que es el disparador de la acción. Toda una revelación como actor y bailarín. Su personaje es el de un joven que de niño ha sufrido un accidente fatal con sus padres y ha quedado con una invalidez parcial en su audición. Paradójicamente, se ha transformado en un eximio conductor. Él será el “Baby Driver” del título en inglés. Kevin Spacey es Doc, el cerebro de la organización criminal al que “el Driver” le debe un favor. Lily James, Jamie Foxx, Jon Hamm y Eiza González completan un elenco impecable.

Más allá de cualquier convencionalismo, esta es una auténtica película de género que, como Sin Nada que Perder (Hell or High Water) de David Mackenzie, estrenada el verano pasado, hacen una autentica revisión de los géneros y los revitalizan agiornándolos en forma creativa. Aquí no hay cine de tesis ni siquiera un cine testimonial como lo puede ser “Hell….”, pero si encontramos una muestra renovada de un género tradicional del cine americano como es el policial negro. Edgar Wright, a la par de rendirle tributo, realiza un film formalmente deslumbrante que seguramente dará que hablar durante bastante tiempo y dejará su huella.

jueves, 20 de julio de 2017

SIERRANEVADA de Cristi Puiu


SIERRANEVADA de Cristi Puiu

LA LARGA TARDE DE LA POMANÁ

El Nuevo film de Puiu, el mismo de La Larga Noche del Señor Lazarescu (2005), es una nueva visión, y mucho más desesperanzada que la anterior, sobre la calidad de la vida en Rumania después de la caída del muro de Berlín, y sus consecuencias, tales como la caída y muerte de Nicolae Ceasescu y su régimen autoritario.

Si en “La Larga Noche…”, Puiu se adentraba en el horror de un sistema burocrático que en lugar de atender a un enfermo, por el contrario facilitaba su muerte, y desde allí generalizaba hacia el estado caótico de la herencia recibida, en su nuevo film es el miedo y el terror a vivir, la incapacidad de construir una sociedad mejor, el que se apodera de los miembros de esta familia, llevándolos a la inoperancia.

Si bien en La Larga Noche… la trama se organizaba en torno de un drama individual, y ello remitía a una cuestión social, en Sierranevada, la trama es un fresco colectivo concentrado, al borde de la teatralidad, que nos lleva a una reunión familiar (se cumplen 40 días del fallecimiento del padre y se organiza una ceremonia religiosa seguida de una cena) con la asistencia de todos los miembros de la familia en un departamento de no más de 60 metros cuadrados.

Sierranevada es un gran fresco político social concentrado en el día de la celebración de la Pomaná, la cual se lleva a cabo 40 días después de la muerte de un ser querido (en este caso el padre de la familia) y se trata de un almuerzo familiar precedido de una visita del cura de familia, el cual bendice la casa de los deudos.

El encuentro familiar generará encuentros y desencuentros familiares donde aparecerán desde los celos, las envidias, y las traiciones típicamente familiares hasta discusiones sobre los grandes temas de los cuales no solo surge la gran desazón que produjo el fracaso socialista Ceasescu, sino también  las dudas sobre el modelo neoliberal surgido a posteriori de la caída del muro de Berlín. Pero también están allí como temas de discusión de las consecuencias de las guerras balcánicas, las hipótesis sobre el ataque a las Torres Gemelas en Nueva York en 2001, la irrupción terrorista del Estado Islámico en toda Europa, que son tema de conversación de los hombres mientras que las necesidades culinarias, el efecto de las drogas en los jóvenes, los engaños amorosos de los maridos, y la necesidad del mantenimiento de las costumbres religiosas son temas de las mujeres concentradas en la cocina.

Los méritos de Puiu son varios. No solo la película está muy bien escrita y los temas desarrollados resultan de interés general sino que en primer lugar, esos temas van más allá de la pura discusión para adentrarnos en el clima de miedo social que se vive en toda Europa. Pero lo notable es que deja vislumbrar que detrás de ello hay un enorme fracaso que no es otro que el de la desocupación provocada por los procesos de automatización industrial dejando a millones de personas fuera del modelo de la sociedad de consumo.

Por otro lado, están los detalles de la puesta. Los cortes son pocos, casi respetando el estilo de una obra de características casi teatrales. Pero es la labor de la cámara, fija por momentos, virando hacia sus lados, yendo de primeros planos a planos medios o viveversa, es donde el trabajo de puesta en escena de Puiu como director es realmente brillante. Para ello obviamente ha contado con un grupo formidable de grandes actores. El film tiene un ritmo intenso que logra mantener el interés durante las tres horas de su proyección a la vez de proveer un entretenimiento (muy clásico en el cine rumano). En este nuevo film Puiu parece decirnos que la lamentablemente la revolución ha fracasado.


sábado, 15 de julio de 2017

ENTRE DOS MUNDOS de Miya Hatav


ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE

La acción transcurre en nuestros días en Jerusalén, ciudad santa de tres religiones monoteístas: el judaísmo, el cristianismo y el islam, donde un hombre bomba se ha estallado en un shopping comercial provocando la muerte de una persona y dejando varios heridos de gravedad. Uno de ellos, Oriel, un joven de 25 años, el cual es trasladado de inmediato a un hospital.

Es entonces, en una habitación de hospital, un encierro forzoso entre cuatro paredes, donde transcurre la historia de esta película en la que tres personas esperan durante un tiempo que Oriel, una de las víctimas del atentado, recobre el conocimiento. Es en esa habitación de hospital donde el
inteligente film de Hatav desarrolla toda su acción, recreando un micro mundo donde los personajes se vuelven arquetipos de 
diferentes posiciones frente al problema que plantea el film.

La habilidad de la puesta en escena de Miya Hatav, elude la puesta teatral y con habilidad narra en términos cinematográficos volcándose a primeros planos de caras, expresiones, manos, masajes al herido, y alguna que otra salida a los pasillos para darle respiro al espectador que se ha sumergido conscientemente en una tensión donde está en juego la vida de una persona querida más allá de las creencias.

Pero el buen guión de la propia directora, hace cómplice al espectador dándole a conocer determinada información crítica para el desarrollo de la historia que desconocen los personajes. En consecuencia, no es la historia la que cuenta, sino los comportamientos de los personajes en respuesta a los diferentes sucesos que plantea la estadía hospitalaria.

Los personajes, ante el hecho trágico, tienen diferentes actitudes frente a la vida. Oriel se ha ido de su casa para vivir solo en un barrio de Jerusalén. Sus padres se han divorciado. Su madre Bina, desde la separación de su marido ha profundizado su agnosticismo. Se ha vuelto realista y como consecuencia de ello, se mantiene consciente del estado de gravedad de su hijo. Por el contrario, Meir, su padre, necesita de su fe religiosa para sobrevivir la situación y poder apoyar a su hijo. Se apoya en forma permanente en su rabino. La tercera en cuestión es Amal, una muchacha joven que dice ser española y que cuida a un anciano de la camilla de al lado. Amal es un ser pragmático. Actúa como si tuviera conocimientos de kinesiología que le transmite a Bina y entre ambas dan calor humano a Oriel. Entre Amal y Bina nacerá un sentimiento en común para atenderlo y ayudarlo. Amal es un ser de luz que está más allá de toda la violencia, y vive concentrada en honrar la vida.

Film lacerante que muestra desde el inicio la violencia en una sociedad que no da tregua, donde todos son por igual víctimas y victimarios de una situación en la que a cada acción le sucede una reacción que por lo general siempre se inscriben en lo que podemos definir como un estado de violencia, en el que siempre la generan los más fuertes y más violentos y la terminan sufriendo los más débiles e inocentes.

La película de Miya Hatav parte de una situación real, que se vive en forma cotidiana en Jerusalén, en todo Israel y en gran parte del mundo árabe. No todo está relacionado con un mismo problema político, pero sí parece ser que todas esas situaciones encuentran una lamentable respuesta en la violencia terrorista. Y eso es lo que pone en el tapete este intimista film de Hatav, en el cual sin duda, está haciendo un llamado al dialogo y al entendimiento para encontrar la paz. En ese aspecto el drama que muestra la película encierra el problema desde un punto de vista exclusivamente humanista, donde el foco esta puesto en la vida de un hombre prácticamente destruida como consecuencia de la irracionalidad expresada en forma violenta que no es otra cosa que el fracaso de la política.